Domovina. Corporación Cultural Chileno Croata

Folclor

Música y melodías dináricas

La música y melodías de esta región han sobrevivido en el tiempo principalmente a la transmisión oral y el tácito compromiso de sus habitantes por legar de generación en generación. Gracias a ello hasta hoy se puede escuchar el sonido del gusslé, una especie de violín con una sola cuerda con el que los cantantes populares acompañaban los cantos épicos.

Este instrumento de cuerdas frotadas llegó a Europa en el siglo VIII, desde el oriente; aunque hay antecedentes de que los antiguos pueblos germanos también lo utilizaban. Su uso en la zona dinárica está relacionada con los propósitos que se persiguen o a la intencionalidad del intérprete como a la naturaleza propia de los pueblos donde se ejecutan. A diferencia de los otras zonas de Croacia, en la que la Tamburica es apropiada para acompañar las letras de amor y esperanza; el gusslé, como monocordio, es el instrumento idóneo para la canción o el recitado de las poesías épicas y leyendas, abundantes y vigentes en la región.


Folclore Dinárico

El folclore Dinárico es el que representa la región continental de Croacia,  marcada por las montañas de piedra caliza ubicadas en la frontera con Boznia-Herzegovina. Pese a que es parte de la Dalmacia interior, su clima es más frío y por tanto con una densidad habitacional baja. La zona recibe este nombre de la  cumbre más alta de Croacia–el monte Dinara, de 1831 metros-.

Dadas estas características geográficas, el vestuario tradicional utiliza lana y telas gruesas de fabricación casera. En los varones, lo común es el uso de pantalones de piernas estrechas y sacones de tres capas que utilizan sobre la camisa. Para las ocasiones festivas, éstos son adornados con botones y aplicaciones metálicas. Corona este vestuario un gorro rojo sin ala y achatado. El  calzado son “opanci” –al igual que en la zona adriática- y medias de lana de diversos y llamativos colores, sobre el pantalón.

Las mujeres de esta zona utilizan blusas largas anchas, bordadas en pechos y mangas, con múltiples colores y motivos geométricos. Sobre la blusa va un delantal de lana, decorado con adornos de creación personal. El tocado o sombrero que utilizan las mujeres marca la diferencia entre las jóvenes solteras –quienes utilizan gorros rojos- y las mayores –que cubren sus cabezas con pañuelos blancos rectangulares, sujetos con alfileres de plata-.

Como en la mayor parte de Croacia, estas indumentarias salen a relucir en ocasiones solemnes: viernes santo o al conformar la Compañía de Caballeros, al celebrarse la competencia de las Alkas de Sinj.


La música en la zona adriática

Al igual que en todo el territorio croata, la música en la zona adriática es parte de la identidad de su pueblo. Por ello, mucha de la actividad turística nacional gira en torno a la celebración de festivales folklóricos.
En la región dálmata la esencia musical está marcada por la Klapa o grupo de hombres que a capella interpretan canciones que suelen hablar del amor, de la tierra y el mar. Este estilo de interpretación musical apareció en los años ’60 pero tiene sus raíces en el canto litúrgico; sus elementos distintivos son la armonía de las voces y la melodía.

Los ritmos reflejan la alegría y la calidez de la zona costera  también el romanticismo y la nostalgia de los marineros quienes también acompañaban su trabajo cantando a capella.
La Klapa mantiene su vigencia y es común ver a los jóvenes cantando con regularidad –algunas veces acompañados de una guitarra y una mandiola- cuando se reúnen a comer.

Los instrumentos

La costa adriática tiene también instrumentos característicos como la tambura y el diple. La primera es un instrumento de 4 a 8 cuerdas metálicas. En torno a su interpretación históricamente se han creado conjuntos que interpretan música folclórica y también popular. 

El diple es un instrumento de viento, elaborado con madera  piel curtida de cabra u oveja. También llamado mih o mjesina es similar a una gaita y sonoriza muchas de las canciones de lstria y la costa dálmata.


En Croacia el folclor es una actividad cotidiana, no sólo reservada para fechas especiales. Quien haya visitado este país sabe bien que es prácticamente el único en el que gran parte de la actividad turística nacional gira en torno a exposiciones y festivales folclóricos, con ocurrencia en diversas zonas geográficas. Otra prueba de lo anterior es que la indumentaria que utiliza la gente en los pueblos mantiene las características de diseño y elaboración tradicional y sigue tan vigente como antaño. Si de folclor se trata, el vestuario y las danzas croatas permiten identificar a los habitantes de las distintas zonas geográficas, las que culturalmente se denominan adriática, dinárica y panónica. En esta sección iremos conociendo esas particularidades.

La influencia del mar en el folclor

Para comenzar revisaremos las características del adriático, región familiar a la mayoría de los migrantes croatas que llegaron a Chile. Se trata del área comprendida entre Istria -por el norte- y Dubrovnik y todas las islas por el sur.

Los trajes que caracterizan a la costa están elaborados con telas livianas, que concuerdan con el clima mediterráneo, que no conoce de drásticos cambios en las temperaturas. También refleja la influencia foránea traída por los marineros locales lo que con el tiempo implicó en que fuera la región costera la que primero abandonara el uso de la vestimenta tradicional.

Pese a ello aún es posible encontrar a hombres usando pantalones muy anchos y mas bien cortos, angostados en la cintura y con numerosos pliegues; elaborados siguiendo el patrón ancestral y los mismos materiales que usaban los primeros pescadores que habitaron la región.

Las mujeres usan blusas que adoptaron un marcado estilo renacentista, sobre la cual se colocan vestidos de lana de elaboración casera que marcan la cintura y se dejan caer sobre una o varias faldas o enaguas, dándole forma de campana. La cintura se realza con un cinturón ancho, estilo faja, también elaborado domésticamente con lana multicolor. 

No están ausentes las joyas –que son testimonio de la dote familiar- y los pañuelos que, doblado en triángulo y puestos de distinta forma adornan la cabeza y distinguen a las mujeres casadas de las solteras; las jóvenes de las mayores. Este último accesorio da para un capítulo aparte pues si bien es utilizado en las tres regiones mencionadas anteriormente, las comunidades locales le incorporaron elementos –como alfileres de plata, bordados o cintas de colores- que las distinguen y relacionan con su historia y cultura.
Lo mismo ocurre con la música y la danza. En la región adriática confluye la herencia cultural de las mil islas croatas, así como la influencia italiana y el romanticismo que invoca el mar mediterráneo. En una próxima edición profundizaremos en las características rítmicas de la zona.

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