
El actual presidente de la FECH, Gabriel Borić Font, es descendiente y heredero del tesón y esfuerzo de Simón y Juan Borić Baresić, dos hermanos que llegaron a la zona de Magallanes en 1885, siendo de los primeros inmigrantes provenientes, en ese entonces, del Imperio austro-húngaro.
Según múltiples registros que existen en la zona austral de Chile, los hermanos Boric Baresić probaron suerte en la minería de oro; el comercio marítimo y otros negocios, creando sociedades con otros inmigrantes y chilenos que en aquellos tiempos también luchaban por construir una nueva vida en Magallanes.
Simón fue quien dejó mas huella no sólo al ser un emprendedor y lograr afianzarse económicamente en la región; sino también por una nutrida descendencia, que comenzó con 9 hijos nacidos de su matrimonio con María Rosaura Bulquen.
A más de 100 años de su llegada a Chile, el apellido Borić resurge con fuerza desde la austral Tierra del fuego, gracias a Gabriel Borić Font, sus hermanos y primos. Navegando por Internet es posible comprobar que tal como sus antepasados, esta nueva generación familiar se abre camino a través de diversas actividades como el periodismo, las leyes y la actividad política, situaciones ante las cuales Gabriel Borić comentara –tras su elección para presidir la Fech- “espero estemos todos a la altura del momento histórico que nos ha tocado vivir".

Caminando por las calles del centro de Zagreb es posible encontrar múltiples esculturas que reconocen el legado de un personaje o momento de la historia nacional. La de Nikola Tesla es una de ellas, pero a decir verdad esa figura humana poco nos dice de la genialidad de este científico que se adelantó más de mil años con sus inventos y teorías.
Tesla nació el 10 de julio de 1956, en la región de Lika. Desde los 5 años ya visualizaba las potencialidades del agua como generador de energía y en general de las potencialidades energéticas de la naturaleza. Cuentan los estudiosos de su vida y obra que 40 años antes de la creación de la central hidroeléctrica del Niagara (Canadá) le comentó a su padre que algún día viajaría a ese lugar para hacer que con la fuerza de las cataratas se generara energía.
En 1880 asiste como oyente a clases de electrotécnica en la Universidad de Praga. Luego en Budapest, Hungría, descubre el Principio del campo magnético giratorio, lo que permite que hoy se le reconozca como en el padre de los ingenieros eléctricos. Y aunque hoy pueda sonar común aquel principio –que es el que permitió la creación de los motores eléctricos ente otros inventos- para la época -1881- parecía más bien extravagancias o cosas de otro planeta.
A partir de entonces la naciente industria eléctrica se guía por los aportes de Nikola Tesla, quien entrega los fundamentos para el desarrollo de la corriente alterna, pilar del desarrollo de la humanidad. Tal fue el impacto de su trabajo que connotados como Edison, Marconi y George Westinghouse no dudaron en apropiarse- de buena o mala manera- de los derechos, patentes e incluso del reconocimiento social que eran creación de Tesla.
Otro rumor que rodea a este extraordinario croata es que fue un ser de otro planeta. Podría haber sido, pues cada día aparecen más pruebas de que, quizás así sea. Sólo para poner en perspectiva su aporte vale la pena consignar sus pruebas con la frecuencia de resonancia que le permitieron replicar un terremoto a escala; los experimentos que dieron el sustento para la invención del rayo láser; la base para transmitir electricidad lejos y sin cables –logrando encender 20 ampolletas a 40 kilómetros de distancia- y generadores eléctricos que extraían energía de la tierra y la atmósfera.
Sabía que el movimiento de la Tierra genera una cantidad de electricidad ilimitada que reposa sobre nuestras cabezas a diario. Por lo mismo fue un incansable profeta ecologista, oponiéndose desde el comienzo a la generación de energía nuclear. El ícono de esta lucha fue Wardenclyffe, una torre de 65 metros de alto, con un terminal esférico de 20 metros de diámetro que aprovechaba las inmensas vibraciones eléctricas del planeta para conseguir energía ilimitada de la tierra y a bajo costo.
Sin duda que podríamos escribir mucho más sobre Nikola Tesla, pero preferimos dejarlos con la inquietud por indagar más sobre su vida. Por ahora basta saber que murió en 1943; empobrecido, lejos de su tierra natal pero tremendamente satisfecho con el trabajo realizado. La gloria vendría después, de la mano de muchas creaciones basadas en sus descubrimientos: tiene seguidores en Facebook; son muchas las páginas web que le dedican líneas e imágenes a su historia; el cine recogió las teorías de un complot internacional en su contra –en “el secreto de Nikola Tesla” de 1980-; y en YouTube es posible encontrar estos registros explicativos: http://www.youtube.com/watch?v=GVb0CpbYeE0 http://www.youtube.com/watch?v=CrBVvqn_Z_Y&feature=fvwrel

Gina Zuanić es un nombre que a muchos les hace revivir la televisión de la década de los 80. Efectivamente su rostro se asoció durante muchos años a ese medio de comunicación, especialmente a Canal 13.
La encontramos hace algunos meses en una actividad del Jadranska Vila, ahí sentada en una mesa junto a sus hermanas –una de ellas melliza- intentaba pasar desapercibida. Aceptó conversar con Domovina y contarnos algunos detalles de su alegre, entretenida y vanguardista vida.
Diseñadora de profesión confiesa que desde pequeña la cautivó las actividades artísticas y que en su hogar siempre destacó por su capacidad histriónica. Estando en Santiago, mientras estudiaba diseño se le presentó la oportunidad de ingresar al mundo de la TV y, sin dudarlo aceptó.
Participó en “Meme, secretaria ejecutiva” un sitcom a principios de los setenta para luego incursionar en lo que sería su mundo laboral, la conducción de noticieros y espacios de conversación, instancia en la que compartió con otro ícono de esa época, Javier Miranda. Desde fines de los ´70 y hasta 1992, Gina Zuanić fue el rostro del informe del tiempo en canal 13.
Actualmente retirada de ese mundo, que comenta le entregó grandes satisfacciones y mucha felicidad, se dedica a vivir la vida con una gran cuota de intimidad y rodeada de sus familiares directos. En esta instancia, ahora puede confesar que muchas veces fue su hermana quien asistió al canal a cumplir con sus obligaciones, especialmente cuando Gina estaba enferma. “Casi nadie se daba cuenta” y recordarlo hace que sus ojos brillen de complicidad.
Su voz está exactamente igual y es un complemento perfecto a la calidez con la que nos cuenta de su vida; escucharla hablar evoca otros años, pero también nos permiten ver a una mujer plena, agradecida de la vida, amante de su familia y las tradiciones croatas.
Nuestro lugar de encuentro fue el Estadio Croata de Santiago, el mismo en el que durante muchos años se ha encontrado con sus amigas y a través del cual ha ayudado a los croatas y su descendencia, especialmente en tiempos de dificultad. Laura Navarrete de Rajsic es de aquellas chilenas que no sólo se casó con un croata sino que heredó de él el amor y compromiso con esa cultura.
Mientras conversamos esperamos que sirvan la cena pues estamos en medio de la celebración de los 80 años del Jadranka Vila, entidad de la cual Laura participa actualmente como directora. En medio de muchos recuerdos grupales ella hace su propia regresión para contarnos cómo partió su u relación con Croacia. “fue hace 52 años, cuando me casé con Petar Rajsic, quien a los 22 años y huyendo de la Segunda Guerra Mundial llegó a Chile en busca de una nueva vida”… y la encontró pues a pocos metros del lugar donde vivía estaba la casa de esta hermosa mujer que por aquellos años estudiaba para asistente social; “fue su perseverancia y preocupación lo que logró cautivarme. Algunos días pasaba por casa, tocaba el timbre sólo para saludarme” recuerda Laura.
Del matrimonio nacieron 4 hijos y aunque en el hogar nunca se habló croata ambos fueron fortificando el cariño por ese país a través de su apoyo a la colectividad residente –a través de aportes para la construcción de las primeras instalaciones del Estadio Croata y el trabajo en el Comité de Damas y Jadranka Vila. Gracias a las amistades cultivadas desde sus primeros años como integrante de la colectividad Laura aprendió el idioma y algo que la ha caracterizado hasta hoy, la cocina. “Antes de casarme no sabía cocinar siquiera un huevo; mi marido me enseñó algunas recetas croatas y ahí comencé a darme cuenta que me gustaba cocinar; además tuve una gran maestra en mi amiga Zorka Rendic, quien en esa época tenía un restaurant. Ella me enseñó todo lo que se de cocina croata”.
Hace un año que su esposo falleció y pareciera que para recordarlo Laura se llena de energía y sigue dando lo mejor de si para ayudar a los nonos que pertenecen a Jadranka Vila y compartiendo su alegría… y también sus recetas con todos quienes la quieran recibir. A estas alturas los platos están sobre la mesa y las comensales de Laura requieren de su atención.
Agradecemos a Laura su tiempo y el cariño con el que nos contó parte de su vida.

A propósito de la celebración del bicentenario de Chile, quisimos destacar a un croata que entregó su vida a la difusión y defensa de la música folclórica nacional: , a quien muchos recuerdan por su famosa composición “el pobre pollo”, que en realidad llevaba por nombre “El paso del pollo”.
Nacido en Antofagasta el 10 de marzo de 1917, del matrimonio entre Nicolás Goles Brkljazca y María Radnić Omerovic, desde pequeño manifestó interés por la música y el espectáculo. Influenciado por el constante peregrinar de artistas europeos por el hotel de propiedad de su padre y mientras cursaba su educación básica en el Colegio San Luis de Antofagasta, inició sus estudios de piano clásico, situación que no extrañó a la familia pues la historia familiar estaba marcada por la música.
Tampoco extrañó que al terminar sus estudios secundarios Pepe se trasladara Santiago (1933), para estudiar ingeniería civil en la Universidad de Chile. La dualidad músico-matemático también marca el árbol genealógico de los Goles, al punto que el mismo autor reconocía que la música fluía en él de “manera matemática”.
En Santiago, José Goles rápidamente ganó reconocimiento como dirigente estudiantil en el área de las ingenierías. En ese tiempo su afición por la música lo llevó a fundar Los Estudiantes Rítmicos (1939), agrupación que logró popularidad nacional en la década de los ’40 y en la que compartía con su hermano Ivo y con otro descendiente de croatas, Jorge Razmilić, además de otros 4 estudiantes. En ese período compuso el “pobre pollo” y el vals “volando Voy” éxitos que fueron compilados en un disco que vendió 200 mil copias.
Todo por la música.
En 1940, cursando su último año de Ingeniería, José decide dedicarse totalmente a la composición e interpretación musical y también a defender los derechos de autor, lucha que lo distinguió hasta el último día de su vida. En eta área su legado también es grande: en 1942 junto a otros compositores de la época funda el primer sindicato profesional de compositores; A mediados de los '50 fundó la Corporación de Autores y Compositores (Codayco) y siguió en su afán de unificar y fortalecer el gremio hasta que en 1987 fundó la Sociedad Chilena de derechos de Autor, cuya presidencia ejerció hasta el día de su muerte.
Legado coral y marcial.
En forma paralela a los Estudiantes Rítmicos y la dirigencias en las agrupaciones pro derechos de autor, Goles se dedicó a crear y promover la existencia de grupos corales de estilo popular. El primero fue el Coro Jadran, de carácter folclórico con el que estrenó en el Teatro Municipal su obra Suite eslava; luego el Coro de Codelco; el Coro de Phillips; el Coro de la Comunidad Vasca; el Coro de Famae. El más importante fue el Coro del Ministerio de Educación (1965) que dirigió hasta dos meses antes de fallecer.
También dejó su huella en el área de la composición de himnos y marchas. Como director coral de la Escuela de Carabineros (cargo que ocupó durante 23 años), reestructuró musicalmente la marcialidad de sus himnos y marchas desplazando la música marcial europea que utilizaba la institución y que es posible encontrar compilada en el cancionero Cantos verdes (1987).
José Goles Radnić falleció el 8 de junio de 1993, dejando tras 76 años de vida una imborrable huella en la historia musical chilena. Su hijo, Eric Goles Chacc no siguió los pasos musicales pero si retomó la veta matemática, llegando a obtener el Premio Nacional de Ciencias exactas en el mismo año en que falleció José. De él les contaremos en una próxima edición.

Representa a muchos de los hijos de inmigrantes croatas que tras crecer en Chile y recibir de este país todas las oportunidades –educación, trabajo, familia, amistad-, tiene en su corazón el doble amor por este país y la tierra de sus antepasados.
Nacido en Antofagasta, cuidad en la que vivió hasta 1977, estudió en el colegio San Luis. Constructor civil de profesión, es casado y tiene 4 hijos –cuyas edades están entre los 22 y 9 años-. Es empresario y ha sido reelegido por un segundo período, como Presidente del Comité Olímpico de Chile (COCH).
Y es que como muchos croatas, el deporte es parte importante de su vida. Si bien su familia tiene una destacada participación en el básquetbol -sus hermanos, primos, padre y tío fueron parte del equipo de Club Deportivo Sokol de Antofagasta-, él siente más atractivo el tenis y el fútbol. “El deporte siempre me ha gustado y creo que además de practicarlo, ser parte de la dirigencia es un buen camino por hacer que este país sea mejor”.
También reconoce la herencia cultural croata y trata de mantenerla viva a través de su permanente contacto con ese país, que se da en sus viajes y la comunicación con los parientes que aún viven allá. “Nosotros crecimos en un entorno donde la cultura croata estaba muy presente, por mi nona, por mi papá y mi tío. Todos participamos en una u otra actividad de la colectividad: yo fui bombero en la tradicional 3ª Cia. (croata) de bomberos que estaba ubicada bajo la Sociedad de Socoros Mutuos y mi nona nos llevaba a todas las actividades de la Sociedad”.
Todos esos recuerdos de una familia de inmigrantes se mezclan en su vida con las costumbres chilenas y generan en Neven un compromiso con esta tierra que se traduce en su labor como constructor civil y en una activa participación en la dirigencia de la Asociación Nacional de Tenis y el COCH. Desde esa trinchera ha intentado traer a Chile a entrenadores de los principales deportes de Croacia: basquetbol, natación, fútbol y esgrima entre otros. “En Croacia el deporte es de alto rendimiento y creo que podrían ser una muy buena escuela para el deporte chileno”, argumenta mientras anhela contar con apoyo del gobierno croata para lograr un acercamiento y cooperación en esta área. Le deseamos éxito en esta labor.

“Me siento como en casa”. Vesna Terzić.
Puntuales llegamos a la entrevista pues sabemos que es algo que la embajadora de Croacia en Chile, Vesna Terzić, valora en sus interlocutores. En una distendida conversación, esta licenciada en idioma español, de la Universidad de Zagreb, respondió todo tipo de pregunta y revelándose como una mujer sensible y agradecida del pueblo chileno, que la ha hecho sentido como en casa.
Vive en Chile desde 2007, año en que asumió como encargada de negocios. Hace un año y medio fue ratificada por el Gobierno croata como embajadora. Su currículum es extenso: trabajó en el Ministerio de relaciones Exteriores; fue Primer Secretario en Roma; trabajó en la Cancillería en Turquía y fue Cónsul General en Milán. Todas estas destinaciones le permitieron disfrutar de su pasión que es viajar y conocer nuevas culturas.
Habla inglés, francés e italiano; pero cuando se expresa en español sus ojos brillan, “es que este idioma me fascina; tiene una gran riqueza y me gusta el sonido de la lengua”. A ese cariño por la lengua española, suma la grata estadía en nuestro país –que la hace recordar su tierra natal, Dalmacia, y las buenas amistades con miembros de la colectividad y de las demás embajadas: “realmente me siento en casa; viviendo en mi país”, comenta gratamente.
Chile y Croacia, pueblos hermanos.
Próximos a celebrar un nuevo aniversario patrio, la embajadora destaca el proceso de afianzamiento nacional que “ha permitido, en 19 años, que Croacia sea reconocida y respetada internacionalmente a través de su participación en la OTAN, con presencia de fuerzas de paz en países como Afganistán y como miembro no permanente del Consejo de Seguridad”.
Sobre las relaciones entre Chile y Croacia, las considera en un muy buen momento y espera que el tratado de libre comercio que Chile suscribió con Europa sean un estímulo para el intercambio; “la única dificultad es la distancia que nos separa, pero es algo que debemos saber enfrentar. Chile también tiene grandes distancias que dificultan las comunicaciones y el comercio, pero todo es superable” argumenta.
Respecto a la colectividad en Chile y los otros países de Latinoamérica, la embajadora se muestra contenta. Actualmente es embajadora plenipotenciaria en Chile y Perú -y gestiona sus cartas credenciales ante Bolivia- por lo tanto conoce bien a los descendientes de croatas que viven en estos países y le agrada saber que están siempre preocupados por las cosas que pasan en Croacia. “En los tres países hay una colectividad numerosa y activa, que visitó cada vez que puedo. La chilena es la más grande y activa y es muy grato ver cómo realizan actividades para mantener viva la cultura, las tradiciones y los vínculos con la tierra de sus ancestros. Deben seguir en ese esfuerzo”, culmina.

Pocos saben que la destacada actriz Carolina Arregui, quien fuera elegida reina del Festival de Viña del Mar, el pasado febrero, tiene ascendencia croata.
Con talento natural para la actuación, María Carolina Arregui Vuskovic nació en Santiago el 26 de agosto de 1966 y debutó en teleseries a los 17 años, en “El juego de la vida”. De ahí en adelante no se detuvo hasta catapultar su carrera con su papel de Nice en “Ángel Malo”.
Nació en una familia acomodada, su padre Guillermo Arregui, fallece antes de su nacimiento, dejando a su madre, Rosa Vusković, a cargo de la familia. Las diferencias de carácter la enfrentan permanentemente a su progenitora y a los 17 años comenzó a vivir sola.
Valiente, perfeccionista y exigente, Carolina logra el éxito profesional y personal y también los fracasos y la soledad. A fines de la década de los ’90 regresa a la televisión en la teleserie A Todo Dar del canal Mega, papel con el que obtiene el premio APES a la Mejor Actriz. En el 2002 la actriz regresa a Canal 13 formando parte de la teleserie Buen Partido. Nuevamente en 2005 obtiene un APES por su papel en “Brujas”.
El tiempo le ha dado madurez, una nueva hija, una nueva pareja, premios y reconocimiento de sus pares, la prensa y el público.
En 2008 Carolina y su familia enfrentan el fallecimiento de Rosa Vusković, la matriarca con quien tuvo grandes diferencias pero también de quien heredó la fortaleza croata para vencer la adversidad y la humildad y alegría para disfrutar la vida.
Hoy Carolina Arregui Vusković es la reina del mundo actoral y un orgulloso ejemplo de la descendencia Croata en Chile.


Boris Maruna, de profesión escritor, fue embajador por muchos años, lo que lo trajo a Chile entre 2003 y 2007, tiempo suficiente para que nuestra colectividad conociera de cerca las grandes cualidades profesionales y humanas de este hombre a quien la Corporación rinde homenaje. Nacido en 1940; este reconocido poeta croata vivió intensamente una vida llena de pasión por la cultura de su tierra; motivación que en 2000 lo llevó a ser Presidente de la Fundación para la Emigración Croata –Matica-, entidad que trabaja para la integración cultural de la diáspora. Sin embargo, la mayor parte de su vida la pasó lejos de su patria. Disconforme con la situación política de su pueblo, a los 20 de edad años decidió autoexiliarse, radicándose inicialmente en Italia para luego vivir en España, Argentina, Gran Bretaña y Estados Unidos. En ese período profundizó su conocimiento literario, estudiando literatura hispanoamericana, en España y literatura angloamericana, en Estados Unidos. En 1990, tras la Independencia de Croacia, Maruna regresó a su país; se hizo cargo de la dirección de la revista Vijenac (La corona) instancia que le permitió desarrollarse como escritor y lograr el reconocimiento nacional. En ese período también fue antologador de Federico García Lorca y traductor al croata de Charles Bukowsky, Manuel Vásquez Montalbán y Nicanor Parra. Así mismo, su obra poética fue traducida al italiano y el español.
El diplomático.
Sin dejar de escribir, Maruna optó por la carrera diplomática una vez que Croacia alcanzó su independencia. Representó a su nación en varios países, pero sin duda fue en Chile donde se sintió mucho más cerca de su Dalmacia natal. Su esposa, Bernadette recuerda que gustaba mucho del mar, el pescado, el aceite de oliva y el vino tinto y “por supuesto que estar en Chile fue una bendición pues descubrimos y disfrutamos de un mundo culinario vinculado al mar distinto al de Croacia“. En su labor diplomática, desarrolló su gestión siempre pensando en que la embajada debía ser el hogar croata de los descendientes avecindados en este país. Tenía tiempo para compartir una conversación junto a una copa de vino tinto nacional, para escuchar la posición de los chilenos en temas importantes para el país; tenía especial cariño por quienes promovían Croacia en Chile –como el conjunto folclorio Baština- pues veía en ellos un cariño real aprecio al país de sus ancestros. Pero no sólo eso, durante su estadía en nuestro país Boris Maruna tuvo oportunidad de mostrar su bondad y generosidad. Recorrió de norte a sur, visitando todas las ciudades donde hay presencia croata y siempre dedicaba tiempo para preguntar por las situaciones familiares; las aspiraciones, necesidades e inquietudes de las personas, sin temor a mostrarse triste cuando las historias de los ancestros así lo ameritaban. “Al final, después de un día ajetreado, cuando estábamos solos, el reflexionaba tratando de encontrar modo para hacer algo más por las comunidades que con tanto afecto nos recibían”, comenta Bernadette. Del mismo modo que lo entusiasmaban quienes trabajaban por la difusión cultural croata, admiraba la eficiencia y capacidad de gestión del chileno. Solía comentarle a su esposa: “¡si los croatas pudieran ver cómo se hacen las cosas aquí!... ¡tenemos mucho que aprender del pueblo chileno!”. Compartir con él fue siempre un motivo de aprendizaje mutuo y es así como nos gusta recordarlo.
Boris Maruna falleció el 14 de junio de 2007. Si para él fue un honor servir a Croacia en Chile y –como dice Bernic- “conocer a tanta gente maravillosa y tener la oportunidad de vivir en un país magnífico como Chile”, para quienes abrimos nuestras puertas y corazones a este destacado poeta y acogedor embajador fue un orgullo aprender de su ejemplo.